viernes, 23 de diciembre de 2011

(+Entrevista) Dayana Mendoza: La reina universal más bella de todas

Luego del triunfo de Bárbara Palacios en 1986, pasaron diez años para que una venezolana lograra coronarse de nuevo como la más bella del universo. La espontaneidad de Alicia Machado cautivó a los jueces en el concurso de 1996 e inmediatamente se catapultó a la fama. Doce años más tarde, otra venezola­na, Dayana Mendoza, sentía sobre su cabeza la corona por ser la más hermosa de todas.



Con una gama de seis reinas universales, Venezuela ostenta ser el país con más misses en esta categoría y además ser la única nación en ganar consecutivamen­te este concurso. Personas de todo el mundo creerían que se está satisfecho con los méritos logrados, pero en una tierra donde se cosechan las mujeres más be­llas, dos años se vuelven una eternidad.
Luego de tu reinado como Miss Venezuela y después como Miss Universo ¿Cómo te ha cambiado la vida per­sonal y profesionalmente?
Mi vida personal cambio muchísimo. Me salió familia por todos la­dos. Amigos, pocos fueron los que verdaderamente quedaron de esa lista, como siempre. Pero fue divertido ver como aparecía gente de la nada en mi vida solo para decir que conocieron a la Miss Universo. A veces ni yo los conocía (Risas). Profesionalmente gracias a Dios no he podido quejarme, siempre pudiese ser peor, pero lo más importante es que yo sigo siendo la misma persona. Cambie porque voy madurando pero no he perdido mi esencia.
Dayana Mendoza qué extraña de su país cuando está en el exterior?
¡Extraño todo! El clima, la comida, El Ávila. Por supuesto mi familia, mis amigos, la playa los fines de semana. Pregúntame lo qué no extraño.
Irene Sáez incursionó en la política ¿Estarías interesa­da en entrar en ese ámbito?
(Risas) Podría ser… 
En una oración ¿Qué opinas de las seis Miss Universos venezolanas?
Son mujeres trabajadoras, bellas y representantes de Venezuela en el mundo por siempre.
¿Por qué crees que no se logró la tripleta?
No sé. Yo no formaba parte del jurado y no puedo saber las cosas que pasaron ahí. Ni tuve la oportunidad de evaluar a las chicas. Así que especular sobre algo que no sé ni estoy segura seria una ridiculez.

Recientemente fuiste elegida como la reina universal más bella de todos los tiempos ¿cómo recibiste esta no­ticia?
Me pareció increíble el solo hecho que hicieran un concurso entre las Miss Universos ¡Yo pensé que la competencia de belleza llegaba has­ta ahí! (Risas) ¡Al parecer había más! y qué alegría que yo fui elegida sin tener que volver a ponerme todo el maquillaje y las pestañas pos­tizas por un mes entero (Risas) ¡Me encanto!. 
Una anécdota que tenga de cuando participaste en ambos concursos
Recuerdo que en el Miss Venezuela se me había perdido un zapato que terminó apareciendo del otro lado del salón donde nos estábamos cambiando, muy raro ¿no?. 
En el Miss Universo pues no me enteré nunca de lo que pasaba a mí alrededor. Estaba muy concentrada en el trabajo. De igual forma los dos concursos me hicieron sentir algo muy parecido; un poco de confusión después haber ganado. Pensé que iba a descansar y que todo se acaba­ría ahí pero no, allí fue donde todo comenzaba. 
¿Cuáles crees que son las cualidades que la venezola­nas poseen y que la han hecho merecedoras de 6 coro­nas universales?
El carisma, el excelente trabajo de maquillaje y estilismo que las mis­mas hacen diariamente, por supuesto la belleza, el trabajo humano, el merengue y la salsa que llevamos por dentro. Sin duda alguna, aunque no sepamos bailarlo. 

-Lo está habitando una persona, y no te voy a decir quién… (Ri­sas). 
¿Qué te define como mujer y como Miss?
(Risas) Creo que como mujer lo que me define es obvio, no tengo que mostrárselo a nadie (Risas) Pero ni la Miss, ni la Modelo, ni nada me define en esta vida. No me gustan las etiquetas ni las limitaciones. Creo que si me defino, me li­mito. 
¿Qué proyectos tienes pendientes?
-Siempre se está trabajando en algo, lamentablemente muchas cosas se trabajan y pocas terminan saliendo. 
¿Con cuáles reinas tienes mayor contacto?
Mantengo contacto con muchísimas chicas, a veces ni recuerdo el título de ellas porque se me olvida. Justa­mente hace poco le escribí a una Miss Teen USA y lue­go no recordaba si había sido Miss USA o sólo Miss California. A mí no me importa si fueron reinas, sólo que sean buenas chicas, de buenas intenciones y honestas.

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